Historia De O(c.1)

Historia De O(c.1)

Author:Pauline Reage
Language: es
Format: mobi
Tags: love_erotica
Published: 2009-11-26T00:00:00+00:00


A medida que pasaban los meses, desde que René la había entregado a Sir Stephen, O iba dándose cuenta con espanto de la creciente importancia que adquiría éste a los ojos de su amante. Aunque, por otra parte, pensaba que podía estar equivocada al imaginar una progresión en unos sentimientos cuando la progresión no estaba sino en la revelación de tales sentimientos. Lo cierto es que, últimamente, René sólo pasaba con ella las noches que seguían a las veladas en las que Sir Stephen la mandaba a buscar (Sir Stephen no la retenía hasta la mañana más que cuando René estaba fuera de París). O había observado también que cuando él se quedaba en una de aquellas veladas, no la tocaba más que para ofrecerla mejor a Sir Stephen sujetarla si ella se debatía. Aunque rara vez se quedaba y, cuando lo hacía, era por expresa invitación de Sir Stephen. Entonces permanecía vestido, como la primera vez, silencioso, fumando un cigarrillo tras otro, echando leña al fuego y sirviendo de beber a Sir Stephen, pero él no bebía. O sentía que la vigilaba como el domador vigila al animal que ha domado, para ver si le hacía quedar bien por su perfecta obediencia o, mejor, como un guardia de corps ante un príncipe o un gángster ante el jefe de la banda vigilaría a la prostituta que le ha traído de la calle. La prueba de que con ello cedía a una vocación de sirviente o de acólito es que escrutaba más el rostro de Sir Stephen que el de ella. Ante sus ojos O se sentía despojada hasta de la voluptuosidad en la que se bañaban sus rasgos: y él rendía por ella homenaje de admiración y hasta de gratitud a Sir Stephen que la había hecho nacer, feliz de que consintiera en gozar de algo que él le había dado. Desde luego, todo hubiera sido más fácil si a Sir Stephen le hubieran gustado los hombres y O estaba segura de que René, a quien tampoco le gustaban, hubiera accedido apasionadamente a cualquier exigencia de Sir Stephen. Pero a Sir Stephen no le gustaban más que las mujeres. Ella comprendía que, bajo las especies de su cuerpo, ellos dos alcanzaban algo más misterioso y, tal vez, más intenso que una relación amorosa, una unión cuya concepción le era penosa, pero cuya realidad y cuya fuerza no podía negar. Sin embargo, ¿por qué aquella partición era, en cierto modo, abstracta? En Roissy, O había pertenecido en el mismo instante y en el mismo lugar a René y a otros hombres. ¿Por qué en presencia de Sir Stephen René se abstenía no sólo de tomarla, sino incluso de darle órdenes? (Nunca hacía más que transmitir las de Sir Stephen.) Ella se lo preguntó, aunque de antemano conocía la respuesta:

—Por respeto —dijo René.

—Pero yo soy tuya —protestó O.

—Tú eres ante todo de Sir Stephen.

Y era cierto, por lo menos en el sentido de que la preferencia que daba René a su



Download



Copyright Disclaimer:
This site does not store any files on its server. We only index and link to content provided by other sites. Please contact the content providers to delete copyright contents if any and email us, we'll remove relevant links or contents immediately.